Justicia para los 72 migrantes asesinados en Tamaulipas

El asesinato en días pasados de 72 migrantes de centro y Sudamerica implica un nuevo eslabón más en la cadena de injusticias y asesinatos que se han perpetrado contra el pueblo indefenso en este país.

La patria de las víctimas es lo de menos. Son pobres, son trabajadores buscando un futuro en otras tierras por que en sus países el Capital y el Estado se los niegan. Los trabajadores no tenemos patrias, somos hermanos de la gran clase proletaria, y por eso su muerte nos duele.

De sus asesinos no esperamos nada. Los trabajadores debemos de tener en claro que pistoleros, sicarios, soldados, policias, son terminos IGUALES, es decir, expresiones armadas de la dominación de una minoría que lo único que respeta es el lucro, la ganancia, es decir EL DINERO Y EL PODER.

Heramanos asesinados, como los miles de inocentes caídos en la “guerra contra el narcotráfico”, que es más bien una guerra entre narcotraficantes, digo, por que quíen piense a estas alturas que nuestros gobernantes no “trabajan” pa algún Cártel, sin duda gusta de vivir engañado.

Hermanas asesinadas, como las miles que caen víctimas de la misoginia, el machismo, así como de la discriminación racial, el nacionalismo, etc todas estas causas de una sociedad dividida en CLASES SOCIALES.

Los cuerpos baleados recargados contra una pared, como en un camioneta quedaron los cuerpos delos campesinos guerrerenses de Aguas Blancas, o en una cancha de deporte como en El Charco; igual que en la Plaza de Tlatelolco, en las calles de San Cosme el 10 de junio del 71, igual que las montañas del sureste mexicano en el 94 y 95, igual que en la arenosa acapulco asesinaron a 40 copreros en el 67.

Nada de diferente tienen estos cuerpos vejados por la injusticia del capitalismo,  de los cuerpos de los mineros de Pasta de Conchos, de los miebros de la APPO asesinados por Ulises, de los miles que pierden la vida persiguiendo el sueño americano, de los asesinados en cada “accidente de trabajo”, de los muertos en la región Triqui, de los niños ASESINADOS en la guardería ABC, de los largos etcéteras que podemos seguir seguir agregando, es decir, los cuerpos de NUESTROS MUERTOS.

Sus nombres busca ahora el gobierno. No hace falta buscarlos. Estan escritos en la historia de nuestra clase y pueblos. Se llaman Digna Ochoa, se llaman Alexis Benhumea, Bety Cariño, Misael Nuñez Acosta… Se llaman tambien Raul Lucas y Manuel Ponce… Son Jyri Jaakkola, Lucio Cabañas, Pavel Gonzáles, Teresa Bautista, Felicitas Martínez, Florencio Medrano, Ruben Jaramillo, Santiago Rafael Cruz… Sus nombres son también Adelina Gallegos, Diego Lucero, Genaro Vazques, Arturo Gamíz, Ricardo Murillo,  Efraín Calderón Lara, Jose Juan Rosales, Raul Ramos Zavala…

Juntos con estos siguen decenas de nombres, cientos de nombres, miles de nombres, son NUESTROS NOMBRES.

Cuerpos en una historia de sangre, como solo puede ser la la historia de humanidad dividida en clases, esto es tan sólo un muy pequeño parte de batalla de una guerra que seguimos perdiendo.

Hoy ganan lo que explotan la tierra, los que detentan las maquinarias, los dueños de las propiedas, los que lucran con el vicio, ellos ganan. Desde la lujosa oficina, desde el oropel del púlpito prostituído, desde las curules de los diputados. Ellos siguen ganando.

¿Hasta cuando?… Sólo nosotros decidiremos cuando.

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